En nueve meses de gobierno, Donald Trump ha pacificado diferentes regiones, aunado a una conciliación con China.
por Fernanda Munoz y Pablo Abundiz| Reporte Indigo |31 de Octubre de 2025 05:06 hs. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha encargado de impulsar su imagen como mediador de guerras y como un líder que intenta luchar por la paz en diferentes latitudes.
En los últimos nueve meses que van de su segundo mandato, Trump afirma haber detenido ocho guerras, la última entre Camboya y Tailandia después de décadas de enfrentamientos militares.
Previo a la firma de ese acuerdo afianzado en Malasia, el gobierno de Trump concretó que una paz temporal llegara a Gaza luego de la publicación de un acuerdo de paz, el cual está constituido por tres fases; la primera, aún sin concretarse en su totalidad por la falta de garantías de Hamás para devolver los cuerpos restantes de los secuestrados el 7 de octubre de 2023.
Sin embargo, el acuerdo entre Israel y Hamás tiene previsto la entrega total de los secuestrados israelíes y palestinos; el retroceso de las fuerzas israelíes en la zona de guerra; que los islamistas entreguen sus armas y que en Gaza gobierne una administración desligada al grupo terrorista y al actual gobierno, entre otros puntos.
Mientras la primera fase del acuerdo en Medio Oriente avanza, el presidente Trump tiene pendiente otro convenio para afianzar un cese al fuego entre Rusia y Ucrania, que en febrero próximo cumplirán cuatro años en guerra.
Con Trump al frente de la Casa Blanca, Estados Unidos se ha acercado más al presidente de Rusia y sus representantes, y si bien el próximo encuentro programado en Budapest entre el líder estadounidense y Vladimir Putin se canceló, las intenciones de Washington para frenar el conflicto siguen en pie.
Asimismo, la administración trumpista no pierde de vista mejorar la relación con China que, luego del encuentro personal entre Trump y su homólogo Xi Jinping en Corea del Sur, Pekín accedió a retrasar las restricciones a la exportación de tierras raras y Washington aceptó disminuir los aranceles a productos chinos impuestos por el tráfico de fentanilo.
En su encuentro luego de seis años, el presidente Xi reconoció el papel de Trump no solo en favor de sus relaciones bilaterales, sino para lograr una paz mundial.
¿A qué acuerdos llegó Trump con Xi Jinping?
“Una verdadera gran reunión”, así definió el presidente Trump el encuentro que tuvo con su homólogo chino, en la cual ambos países alcanzaron un entendimiento que alivia, al menos temporalmente, las tensiones entre las economías más grandes del mundo.
Previo a su viaje por Asia, el mandatario estadounidense recalcó la importancia que el tráfico de fentanilo tendría en su reunión con el líder chino, al ser la razón por la que aplicó aranceles del 20 % a productos chinos, argumentando la falta de acción en las costas chinas para evitar la salida de químicos que han provocado más de 450 mil muertes en Estados Unidos.
Anteriormente, el país asiático acusó a Estados Unidos de utilizar el fentanilo como una excusa para entorpecer el comercio, pues en los últimos años su gobierno había aumentado las acciones contra el narcotráfico.
“China señala que el fentanilo no es un asunto de Pekín sino un problema que Estados Unidos tiene que atacar de raíz desde el lado de los consumidores. Eso es un espacio muy grande de negociación porque se entiende que si China combate el tráfico ilegal de fentanilo, entonces Estados Unidos reduce los aranceles”, dice la doctora Natalia Rivera, investigadora del Programa Universitario de Estudios sobre Asía y África (PUEAA) de la UNAM.
De acuerdo con la especialista, el control del fentanilo implica políticas que salen del aspecto comercial, involucra programas sociales y medidas de seguridad que requieren acciones más profundas en las que se intercalen acciones comprensivas por parte de los dos países.
“Sí hay acciones para reducir el tráfico de fentanilo, pero esto no se va a solucionar en un par de semanas y menos en una reunión de un par de horas”, señala la académica.
Xi Jinping reconoce diferencias con Estados Unidos
Pese a las múltiples diferencias entre ambos, el presidente Xi admitió que es normal que las dos economías más grandes del mundo tengan diferencias de vez en cuando y aseguró que Pekín seguirá trabajando para construir cimientos sólidos en la relación con Washington.
Ejemplo del trabajo en conjunto, y pactado en la reunión, es el anuncio de la compra de 25 millones de toneladas de granos estadounidenses por parte de China y la eliminación por parte de Estados Unidos de las restricciones a la adquisición de minerales críticos provenientes del gigante asiático.
Como concesiones, Estados Unidos no solo ofreció la reducción de aranceles sino también la venta de circuitos electrónicos a China, aunque no los más avanzados, y retractó la amenaza de limitar la adquisición de software desde el país asiático.
Bajo un territorio neutral, la Casa Blanca anunció la intención de realizar una visita a Pekín en abril del próximo año a la espera de un encuentro en territorio estadounidense más adelante. Mientras tanto, se prevé una siguiente reunión en el marco de la cumbre del G20.
Cese al fuego en Gaza, ¿logro de Trump?
Israel y Hamás tienen un mes de haber comenzado la primera fase del plan del cese al fuego lanzado por Estados Unidos.
En ese tiempo, mientras que Israel liberó a poco más de mil detenidos gazatíes, Hamás entregó a los rehenes que quedaban con vida, entre ellos tres latinoamericanos. Sin embargo, al cierre de esta edición, el grupo islamista sigue sin devolver todos los cuerpos sin vida, algunos asesinados desde el 7 de octubre de 2023 o en cautiverio.
Según las familias de los secuestrados israelíes, Hamás acumuló 17 días de retraso sin entregar los cuerpos faltantes, según el acuerdo de intercambio.
Pese a que la devolución de los rehenes es lenta, el acuerdo de cese al fuego impulsado por el presidente Donald Trump significó un primer paso para el inicio de la pacificación de Gaza y un preámbulo para un futuro reconocimiento del Estado de Palestina.
Por el trabajo alcanzado por la comitiva estadounidense, no solo la comunidad internacional le dio el visto bueno y reconoció la labor del presidente Trump, sino también las familias que esperaron dos años para volver a ver a sus hijos, primos o parejas.
La maestra Norma Soto Castañeda, especialidad en Negocios Internacionales y Relaciones Internacionales de la Universidad La Salle, opina que el acuerdo de cese al fuego logró llevarse a cabo, entre otras cosas, porque Trump siempre ha tenido una fuerte relación con Israel, razón por la cual los 20 puntos que integran el plan favorecen en mayor parte al Estado israelí, ya que fue Hamás el que inició la guerra.
En opinión de la académica, el interés del republicano para llegar a un cese al fuego también está relacionado con obtener mayores beneficios, como alcanzar más presencia en la Franja de Gaza y a su vez ganar influencia en el resto de la región.
“Para ello se apoyó en los países europeos y árabes para que le ayudaran en el proceso, como con el presidente francés, Emmanuel Macron, convenciéndolos por razones económicas, políticas y comerciales de que esa región necesita paz, sobre todo el Canal de Suez, por donde pasa demasiada mercancía.
“La paz también se necesita para el regreso de los presos y para que pueda pasar la ayuda humanitaria sin ninguna dificultad; entonces, es un escenario que Estados Unidos prepara con fines, en el corto y largo plazo, que le puedan favorecer”, argumenta la especialista.
Sin embargo, pese a los intereses internacionales de que Gaza sea una zona de paz, la maestra Soto Castañeda resalta la importancia de tratar los intereses religiosos.
“Mientras no se resuelvan esos problemas religiosos, los conflictos entre Hamás e Israel van a continuar (…) Se tienen que sentar ambas partes para poder llegar a una cuestión de inminente paz, donde salgan beneficiados todos”, asegura.
Donald Trump dio a conocer el plan de paz en Gaza junto al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.
Ucrania, guerra pendiente
Ucrania está a cuatro meses de cumplir cuatro años en guerra con Rusia, el próximo 22 de febrero de 2026, y aún sigue con la esperanza de que se restablezca la paz para su pueblo, en gran parte con la ayuda de Estados Unidos.
Si bien la Unión Europea y Reino Unido representan socios cercanos a Ucrania desde el comienzo de la invasión, Estados Unidos es el país con más apoyos económicos y armamentísticos.
Con Donald Trump de regreso en la Casa Blanca, aunque el republicano afirmó en un inicio que disminuiría el apoyo a Ucrania, hoy en día respalda las sanciones contra Rusia para presionar a su gobierno y cese los ataques.
La última gran medida emitida contra Rusia fueron las sanciones contra las empresas Rosneft y Lukoil, dos corporaciones petroleras que ayudan a financiar la «maquinaria de guerra» del Kremlin, según el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.
En respuesta a las sanciones, Lukoil, petrolera privada, anunció la venta de sus activos internacionales, mientras que Rosneft también podría ser vendida a India o China.
Sin embargo, las sanciones a líderes, empresas y bancos rusos hasta el momento no han surtido el efecto deseado y Ucrania sigue siendo objeto de combates.
Este 30 de octubre, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, anunció un nuevo ataque, esta vez contra la central térmica de Sloviansk con bombas rusas , donde dos personas fallecieron y otras resultaron heridas; un acto que el mandatario llamó “puro terrorismo”.
La gente normal no libra guerras de esta manera, y el mundo debe responder como corresponde a este tipo de tácticas bélicas rusas”, dijo Zelenskyy.
A pesar de que los intentos emitidos desde la Casa Blanca para terminar con la guerra, el Kremlin parece no coincidir con los puntos que provoquen un cese al fuego. Además, aún sigue sin darse a conocer una nueva fecha para que los presidentes Trump y Putin se vuelvan a reunir, lo que hace más lejana una pacificación.
Por el poco avance que Estados Unidos ha obtenido en la guerra Ucrania–Rusia, la administración trumpista alcanza, solo en ese tema, una aprobación de máximo 40 %, según encuestas de Washington Post e Ipsos. Por el primer avance de pacificación en Gaza, Trump alcanzó el 47 % de aceptación.